2016: Un paso más hacia la conducción inteligente.

No cabe duda que el futuro próximo de la automoción está marcado por la conducción inteligente, los vehículos autónomos, pero, ¿cuánto tendremos que esperar para que este futuro próximo sea una realidad?, y aún más relevante, ¿qué tecnología conforma un vehículo autónomo?

En este sentido, 2016 arranca prometedor e ilusionante. Las declaraciones de Mark Field, director ejecutivo de Ford, durante la Consumer Electronics Show (CES) de Las Vegas, la mayor feria mundial de tecnología de consumo, suponen una buena muestra de ello, pues aseguraba que este año iba a ser revolucionario para el automóvil y el transporte, un “año en el que vamos a ver avances radicales que cambiarán la manera de desplazarnos«. Si bien es cierto que el evento comenzó con la mira puesta en una posible alianza entre la compañía de Detroit y Google para la creación de coches autónomos, que finalmente no se oficializó, el mensaje de Field si fue ilusionante al comunicar que aumentará los test de su prototipo estrella: Fusion. Field aseguró que triplicaría su flota de vehículos autónomos (de 10 a 30), convirtiéndola en la mayor disponible hasta la fecha, donde la compañía pondrá a prueba, en sus instalaciones de Arizona, California y Michigan, las diversas tecnologías que ha ido desarrollando y que en un futuro cercano se espera ver en funcionamiento en vehículos comerciales.

Tecnología empleada

2016_01

Y bien, si hablamos de tecnología, debemos preguntarnos qué clase, qué componentes y/o dispositivos componen esta tipo de vehículos y qué les permite una fructífera autoconducción. Existen diversas variedades de sensores, complementarios y redundantes, para poder analizar en todas direcciones, a diversos rangos de distancia y en diferentes circunstancias, el entorno del coche.

2016_02Mark Field, durante su discurso en la feria tecnológica, presentaba un nuevo sensor desarrollado con Velodyne, utilizado primeramente por el coche de Google, que amplía y mejora el mapeado de la zona por la que el vehículo se desplaza apoyándose de un sistema de escaneo del entorno en 360 grados , que permite la localización de cualquier obstáculo en el trayecto informando, a su vez, al software del vehículo. Este sistema de escaneo, llamado lídar, se basa en un dispositivo óptico que emite un láser infrarrojo contra los objetos de alrededor, en un rango de entre 70 y 100 metros, desde los cuales la señal rebota y es interpretada por el software central. Los sensores infrarrojos son considerados los más precisos, sin embargo, puede existir cierto margen de error a la hora de interpretar determinados obstáculos, como piedras en la carretera.

Por otro lado, ya sea como método complementario o sustitutivo, encontramos las cámaras de video a color, de diversa índole según el tipo de señales u obstáculos que se tenga que interpretar, instaladas por diferentes partes del vehículo. Para el reconocimiento de peatones, luces de freno o de semáforo, se utilizan cámaras de alta definición, para la detección de señales de tráfico basta con una simple cámara convencional, y sin embargo, para analizar y reconocer distancias, se instala una cámara estereoscópica en cada lateral del coche, capaz de crear una imagen tridimensional. Compañías como Mercedes-Benz o Volvo apuestan por este método. Este sistema, aunque a priori puede reconocer más variedad de objetos, tiene el inconveniente que, como cámara de video, pierde efectividad en momentos de baja visibilidad, como pueda ser la provocada por la niebla o la fuerte lluvia.

Otro de los dispositivos más utilizados es el radar (radio detection and ranging). Se trata de un sistema de emisión de ondas radiofónicas a una distancia de 200 metros contra objetos, sobre los cuales la señal rebota hacia la antena del coche, detectando y midiendo así, las dimensiones del espacio. Lo habitual es que tengan un radar en la parte delantera del vehículo, y dos en la parte trasera para medir distancias frontales y posteriores respectivamente. Aunque este sistema no cuenta con el inconveniente de la visibilidad, si que presenta cierta problemática a la hora de reconocer según que objetos, como pueda ser una valla.

Vehículos como el de Google o Ford cuentan, a modo de complementación, una unidad de medición inercial encargada de medir la aceleración y la velocidad del vehículo mediante acelerómetros, giróscopos y magnetómetros, y un preciso GPS que incluye un riguroso sistema de mapeado para que el vehículo no pierda en ningún momento la orientación.

Marca por marca

2016_03Si bien hablábamos del caso de Ford con su prototipo, Fusion, no es, obviamente, la única compañía automovilística que trabaja duramente en este ámbito. Marcas como Audi y Mercedes-Benz desde hace más de un par de años cuando abrieron sedes en Silicon Valley, avanzan a pasos agigantados en este sentido y han puesto a prueba sus diversos desarrollos tecnológicos.

En el caso de Audi, apuesta por su modelo RS-7 piloted driving concept, el cual ha sido probado en diversos circuitos de competición. En 2014, era capaz de trazar el circuito de Hockenheim de Alemania de manera autónoma a ritmo de competición; en 2015 era capaz de mejorar rendimiento en un circuito aun más exigente como Ronda (Málaga), y meses más tarde en el circuito de Sonoma Raceway de California, dicho automóvil completó los 4.050 metros de trazado en menor tiempo que los pilotos de deportivos presentes en el evento.

2016_04Por otro lado, Mercedes-Benz, sigue el mismo camino y el año pasado mostraba en el Salón del Automóvil de Detroit (North American Auto Show) su nuevo modelo Clase E, que viene a ser un vehículo semi-autónomo. Este modelo destaca por incluir el sistema Drive Pilot, que permite el frenado automático, controlar el coche hasta una velocidad de 210 km/h con pequeños movimientos de la dirección propios de las curvas de autopista utilizando como guía las líneas de la carretera o el coche que le precede. Hasta los 130 km/h de velocidad, el sistema no necesita esas líneas ya que es capaz de reconocer la infraestructura lateral de la calzada y adelantar por sí solo si dispone del suficiente espacio de seguridad. Asimismo, cuenta con sistemas de seguridad como el Pre-Safe Sound, el cual emite una señal acústica al detectar un posible impacto produciendo el llamado “reflejo estapedial”, consistente en la contracción involuntaria del músculo estapedial del oído para protegerlo contra sonidos repentinos de alta intensidad y, ayudándolo de esta forma, a prepararse para el inminente sonido que produciría un impacto. Destacable es el sistema Car-to-X-Communication, que posibilita el intercambio de información útil entre vehículos acerca de diversos factores como el estado de la carretera, inclemencias del clima, accidentes…

Durante el CES Las Vegas, Mercedes-Benz presentaba por otro lado, un modelo con aires de película futurista, un diseño rompedor y curvilíneo y un interior espacioso y lujoso, repleto de pantallas táctiles, que le convirtieron en el centro de las miradas. Se trata del Mercedes-Benz F-015 Luxury in Motion, dotado de dos motores eléctricos que derivan la potencia al eje trasero, con una autonomía para unos 1.100km., pudiendo alcanzar una aceleración de 0 a 100 km/h 6,7 sg. y una velocidad máxima de 200km/h aprox.

2016_05Siguiendo por las compañías clásicas, Volvo es posiblemente el alumno más aventajado, aquél que va un paso por delante de sus competidores. Mientras la mayoría de compañías clásicas de la automoción se ponen 2020 como fecha objetivo para comercializar sus modelos autónomos, Volvo, gracias al proyecto Drive Me, se ha planteó 2017 como fecha límite. Esta iniciativa sueca, permite que Volvo tenga rodando 100 vehículos por las calles de Gotemburgo, una de las principales ciudades del país. Este proyecto se caracteriza por no tratarse de un plan aislado de Volvo, sino que diversas autoridades relacionadas con el transporte y legisladores están implicados seriamente en la idea, así como cien conductores que se encargan de supervisar la autoconducción del Volvo XC90, modelo base del que se han producido dicha cantidad de unidades y con los cuales se están realizando diversos recorridos de unos 50 km. por las calles de la nombrada ciudad. Los conductores encargados de la supervisión, no tendrán que hacer, en principio, el volante, incluso en caso de colisión, la compañía sueca asegura que el coche es más seguro si no lo maneja una persona, pues el vehículo es capaz de reaccionar al accidente antes que el conductor. Esto es posible gracias al sistema de sensores láser, radares y cámaras instaladas en el Volvo XC90, que permiten una visión en 360 grados, gracias a un preciso y actualizado GPS que contrasta la información, así como a la tecnología Car-to-Infraestructure que permite la recogida e intercambio de información útil entre coches usando la nube y los sistemas autónomos como Volvo City Safe.

2016_06Por otro lado, tenemos la alianza Renault-Nissan, que aunque a uno o dos escalones por debajo de otras compañías clásicas como Volvo, mantienen rumbo fijo en la misma dirección. Durante el CES Las Vegas, prometían 10 coches autónomos para 2020, que llegarían, como asegura el jefe de la compañía, Carlos Goshn, a estar disponibles a un precio asequible en EE.UU., Europa, Japón y China.

Durante la misma feria, se dio a conocer una nueva alianza que tiene el mismo propósito: la conducción inteligente. Hablamos de la formada entre Volkswagen y Mobileye, empresa tecnológica de procesamiento automatizado de imágenes. Dicha compañía desarrollará sistemas de sensores ópticos, que serán utilizados por las cámaras delanteras de los coches de la compañía germana. Dichos sistemas pueden reconocer a tiempo real los detalles del entorno que se usan para mejorar de manera continua lo que se conoce como mapas de entorno.

2016_07En España por ejemplo, hemos podidos ver como el coche autónomo de PSA Peugeot-Citroën, recorría los 599 km. que separan Vigo de Madrid sin ningún tipo de asistencia humana. PSA Peugeot-Citroën plantea igualmente 2020 como año clave para la comercialización de esta clase de vehículos, mientras que aseguran que en 2018 ya lanzarán al mercado coches con tecnología que dotará a los mismos de una, aunque no total, sí gran autonomía.

Pero no podemos terminar el artículo sin hablar de los vehículos autónomos por antonomasia, los que hasta ahora han sido más innovadores o mediáticos. Primeramente, hablamos del secreto proyecto de Apple: un coche totalmente autónomo al que han denominado Titan, y que se han puesto la difícil tarea de tenerlo terminado para 2019. Difícil tarea porque como los propios directivos reconocen, no tienen experiencia en el sector. Es por ello que han ido “reclutando” ingenieros de diversas compañías como Tesla, Volkswagen, Bosch, Mercedes, Delphi o Mission Motors para alcanzar tan intrincado objetivo.

En segundo lugar, tenemos el coche de Google, sin duda, uno de los más mediáticos. En 2011 anunciaba el innovador proyecto de desarrollar vehículos autónomos. Al año siguiente, presentaba el Google Car. En todo este tiempo transcurrido, los prototipos de Google llevan recorridos miles de millas por el Estado de Nevada, donde ya existe legislación sobre estos vehículos y el de California con resultados medianamente buenos. 2016_08Google ha tomado la decisión de trabajar y colaborar con compañías automovilísticas, en vez de producir y comercializar sus propios vehículos. De ahí que haya puesto en práctica sus avances en modelos como el Toyota Prius de segunda generación primeramente, luego, en un Lexus RX 450h. y, ahora, se espera un posible acuerdo con Ford. La principal característica diferenciadora de la tecnología empleada por Google es el llamado lídar (Laser Imaging Detection and Ranging), modelo Velodyne HDL-64E S2, que, como vimos con anterioridad, sería “copiado” por marcas como Ford, y que se encarga, como dijimos, del reconocimiento de objetos en 360 grados mediante rayos de luz láser recreando, a partir de los cuales, una imagen tridimensional del entorno. Este dispositivo se apoya de un preciso GPS y de una unidad de medición inercial. Al igual que los prototipos de otras marcas, cuenta con radares de ondas de radio, tres en el parachoques delantero y uno en el trasero, que sirven de complemento en la medición de distancias del lídar. Por otra parte, en la parte alta del parabrisas, dicha compañía implanta en sus coches una cámara de vídeo encargada de reconocer las diversas señales de tráfico, semáforos y líneas de calzada. Por último, encontramos un sensor en la rueda trasera izquierda que mide la distancia recorrida y determina la ubicación concreta del vehículo en cada momento.

Finalmente, cabe resaltar el último peculiar caso. Se trata del modelo lanzado por Tesla Motors, Tesla Model S, ya disponible en el mercado, que ha permitido acercar a los pasajeros, más que cualquier otra compañía, a la sensación de ir en un coche autopilotado. A mediados de 2015, Elon Musk, CEO de Tesla Motors, anunciaba la posibilidad de incorporar la opción de “piloto automático”, o mejor dicho Autosteer, que aunque desde Tesla no han querido afirmar que fuera un sistema de conducción autónoma, sino asistida, la realidad es que por autovías y autopistas el nivel de autonomía es bien importante. 2016_09Este sistema permite que el vehículo gestione la velocidad, frene de forma automática si es necesario y detecte las curvas. Así mismo, el Tesla Model S puede adelantar por sí sólo si detecta el espacio suficiente y siempre que el conductor active previamente el intermitente. Sin embargo, el grado de autopilotaje es menor en zonas urbanas, pues dicho sistema no es capaz de leer los semáforos o las señales de tráfico, aunque sí podrá buscar plazas de aparcamiento y realizar la maniobra por sí mismo. Pero no queda ahí, los vehículos producidos a partir de 2014, podrán contar con este dispositivo con una simple actualización de software. Elon Musk pedía, no obstante, atención y precaución por parte de los conductores, pues todavía se haya en fase beta. De hecho, si el conductor no se pone al mando cuando Autosteer avise de dificultades para la navegación, el coche disminuirá la velocidad progresivamente y se apartará al arcén hasta detenerse, activando las luces de emergencia. En este sentido, Tesla Motors seguirá trabajando con rumbo fijo y estima 2018 como fecha final para lograr la total autonomía de sus modelos.

Conclusión

Parece claro, que no sólo los coches eléctricos son el futuro de la automoción, sino también la conducción inteligente, o autopilotaje, y tantos las compañías automovilísticas como tecnológicas están trabajando codo con codo para alcanzar dicha realidad lo antes posible. A nivel general, la mayoría parecen plantearse 2020 como fecha límite para tener sus vehículos autónomos listos para ser lanzados al mercado, algunos, con mayor ambición, estiman reducir dicha fecha. Sin embargo, desde una opinión meramente personal, me temo que tendremos que esperar unos cuantos años más para poder ver en nuestras carreteras semejantes “bólidos”. La tecnología avanza a pasos agigantados, más de lo que la sociedad puede asumir, y semejante innovación requiere de un total acondicionamiento de las carreteras y diversa infraestructura que requiere esta clase de vehículos, así como una nueva y rigurosa legislación que regule cada uno de las dudas y cuestiones que derivan de su incursión en carreteras, algo que, sin duda, retrasaría esta realidad.

Sea como fuere, no hay duda de que este futuro es cada vez más cercano, y que lo que hace unos relativos pocos años sólo era imaginable gracias a la ciencia ficción, es ahora, sin embargo, una realidad palpable.